Periimplantitis: qué es, síntomas y cuándo se puede salvar el implante
La periimplantitis es una enfermedad inflamatoria causada por la placa bacteriana que afecta a la encía que rodea un implante dental y va destruyendo el hueso que lo sujeta. Detectada pronto se puede frenar y muchos implantes se conservan; cuando la pérdida de hueso es avanzada o el implante se mueve, lo indicado suele ser retirarlo. La señal que no conviene ignorar es el sangrado o el pus al cepillar o al explorar la encía del implante.
No es una rareza. Según la SEPA, la mucositis periimplantaria tiene una prevalencia aproximada del 45 % y la periimplantitis, cercana al 20 %. En consulta la encontramos a menudo en revisiones rutinarias, en pacientes que no notaban nada. Esta guía explica cómo reconocerla, cómo se diagnostica y cómo se trata por fases.
Lo esencial en 30 segundos
- La mucositis es la inflamación de la encía del implante sin pérdida de hueso, y es reversible.
- La periimplantitis añade pérdida progresiva de hueso y exige tratamiento profesional.
- Suele doler poco o nada: el sangrado y la supuración son las pistas más fiables.
- Solo se confirma con sondaje y radiografía comparada con las previas.
- El tratamiento es escalonado: limpieza no quirúrgica, cirugía si no basta y retirada del implante como último recurso.
- El antibiótico no es un tratamiento de rutina: solo con prescripción y en casos concretos.
| Situación | Signos | ¿Pérdida de hueso? | ¿Reversible? | Tratamiento |
|---|---|---|---|---|
| Salud periimplantaria | Encía rosada, sin sangrado ni pus al explorar | No, más allá del ajuste inicial tras colocar el implante | — | Higiene diaria y revisiones |
| Mucositis periimplantaria | Encía roja o hinchada, sangrado al sondar o cepillar | No | Sí, en la mayoría de casos | Limpieza profesional y mejora de la higiene en casa |
| Periimplantitis | Sangrado o supuración, bolsas más profundas, a veces retracción | Sí, progresiva | El hueso perdido no vuelve solo; la enfermedad se puede frenar | Por fases: no quirúrgico, quirúrgico y, si no hay otra opción, retirada |
¿Qué es la periimplantitis?
La periimplantitis es una enfermedad asociada a la placa bacteriana en la que la mucosa que rodea el implante se inflama y el hueso de soporte se pierde de forma progresiva. Es el equivalente, en un implante, de la periodontitis en un diente natural, y así la define el consenso del World Workshop de 2017.
La diferencia con un diente es importante: el implante no tiene ligamento periodontal, la barrera natural que separa el diente del hueso. Por eso, cuando la infección avanza, puede progresar con rapidez y sin avisar.
Mucositis periimplantaria: la fase reversible
La mucositis es la inflamación de la encía del implante sin pérdida de hueso, y con una limpieza profesional y mejor higiene en casa suele revertir. Es la antesala de la periimplantitis: no todas las mucositis evolucionan, pero casi todas las periimplantitis empezaron así. Tratarla a tiempo es la medida preventiva más eficaz.
Síntomas de la periimplantitis: cómo reconocerla
Los síntomas más habituales de la periimplantitis son el sangrado y la supuración alrededor del implante, la encía roja o retraída y el mal sabor persistente; el dolor y la movilidad aparecen tarde. Muchos pacientes no notan nada hasta que la pérdida de hueso ya es considerable.
- Sangrado al cepillar o al pasar el cepillo interdental por el implante.
- Pus o mal sabor que sale de la encía al presionarla.
- Encía enrojecida, hinchada o retraída, a veces con el metal del implante visible.
- Mal aliento localizado en esa zona.
- Molestia al masticar o sensación de que la corona se mueve, en fases avanzadas.
¿Duele la periimplantitis?
A menudo no. La pérdida de hueso alrededor de un implante suele ser indolora, y por eso la enfermedad se detecta tarde si el paciente no acude a revisiones. El dolor intenso, la hinchazón o la fiebre indican una fase aguda que conviene valorar en pocos días.
¿Por qué aparece? Causas y factores de riesgo
La causa es la acumulación de placa bacteriana alrededor del implante, y el riesgo aumenta con la periodontitis previa, el tabaco, la diabetes mal controlada y la falta de mantenimiento. También influyen factores locales que dificultan la limpieza.
- Del paciente: historia de periodontitis, tabaquismo, diabetes no controlada e higiene insuficiente.
- Locales: restos de cemento bajo la encía, prótesis que impiden pasar el cepillo interdental y posición del implante que complica la higiene.
- De seguimiento: dejar de acudir a las revisiones de mantenimiento.
La planificación influye en esos factores locales; lo explicamos en nuestro artículo sobre por qué fallan los implantes y cómo evitarlo.
¿Cómo se diagnostica la periimplantitis?
Se diagnostica combinando el sondaje de la encía, la presencia de sangrado o supuración y una radiografía que muestre pérdida de hueso comparada con la inicial. Sin radiografía no se puede confirmar si hay periimplantitis o solo mucositis.
El consenso de 2017 establece estos criterios: sangrado o supuración al sondaje, bolsas más profundas que en exploraciones previas y pérdida de hueso más allá del remodelado inicial. Cuando no existen registros anteriores, se considera periimplantitis un nivel de hueso situado 3 mm o más por debajo de la parte más alta del implante que va dentro del hueso, o bolsas de 6 mm o más con sangrado abundante. Por eso es tan útil guardar una radiografía de referencia al terminar el tratamiento.
¿Te sangra la encía alrededor de un implante?
Revisión de implantes con control del hueso · C/ Muntaner 495, Barcelona · Lu–Vi 10–19h
Tratamiento de la periimplantitis por fases
El tratamiento de la periimplantitis empieza siempre por controlar la placa y los factores de riesgo con una limpieza profunda no quirúrgica; si la infección no se controla, se pasa a cirugía, y la retirada del implante queda como último recurso. Es el enfoque escalonado que recoge la guía de práctica clínica S3 de la EFP.
Tratamiento no quirúrgico
Consiste en eliminar la placa y el cálculo de la superficie del implante y de la bolsa con instrumental específico, corregir lo que impide la higiene (por ejemplo, restos de cemento o una prótesis con mal acceso) y reforzar la limpieza en casa. Tras unas semanas se reevalúa: si el sangrado y las bolsas mejoran, se pasa a mantenimiento.
Tratamiento quirúrgico y regeneración ósea
Si la inflamación persiste, se abre la encía para acceder a la superficie contaminada y descontaminarla a fondo. Según la forma del defecto, la cirugía puede ser resectiva, que remodela el hueso y la encía para que la zona sea limpiable, o reconstructiva, que intenta regenerar el hueso perdido en defectos con paredes que lo contengan. Cada opción tiene indicaciones concretas que se deciden con la radiografía y la exploración.
¿Hace falta antibiótico?
No de forma rutinaria. La guía S3 de la EFP no respalda el uso sistemático de antibióticos por vía oral como complemento del tratamiento de la periimplantitis: lo que controla la enfermedad es eliminar la placa de la superficie del implante. Cualquier antibiótico debe ser prescrito por tu odontólogo para una situación concreta; no tomes restos de otros tratamientos.
¿Sirven los remedios caseros?
No tratan la enfermedad. Enjuagues, bicarbonato o aceites no llegan a la superficie contaminada del implante bajo la encía. Una buena higiene en casa es imprescindible para que el tratamiento funcione, pero no lo sustituye.
¿Se puede salvar un implante con periimplantitis?
Un implante con periimplantitis se puede salvar a menudo cuando la pérdida de hueso es limitada, el implante no se mueve y la inflamación responde al tratamiento. Si hay movilidad, la pérdida ósea es muy extensa o la infección reaparece pese a tratamientos bien hechos, lo prudente es retirarlo.
El objetivo realista del tratamiento es detener la inflamación y la pérdida de hueso. La periimplantitis puede reaparecer, sobre todo si persisten el tabaco, la placa o la falta de revisiones, por lo que el mantenimiento posterior forma parte del tratamiento.
¿Se puede volver a poner un implante?
En muchos casos sí. Tras retirar el implante, se deja cicatrizar la zona, se controla la causa que provocó la enfermedad y se valora si hace falta regenerar hueso antes de colocar uno nuevo. Los plazos dependen del defecto y de cada paciente.
Cómo prevenir la periimplantitis: mantenimiento
La periimplantitis se previene con higiene interdental diaria alrededor del implante y revisiones periódicas con control de la encía y del hueso, ajustadas al riesgo de cada paciente. La prevención empieza antes, con encías sanas en el momento de colocar el implante y una prótesis diseñada para poder limpiarse.
- Cepillo interdental o seda específica en cada implante, a diario.
- Revisiones con sondaje y radiografía cuando esté indicada.
- Dejar de fumar y mantener la diabetes controlada.
- Tratar la mucositis en cuanto aparece.
Revisa tus implantes a tiempo
Diagnóstico y plan de mantenimiento · Trabajamos con MC Mutua
Cómo lo abordamos en Instituto Dental Bosch
En consulta revisamos la encía del implante con sondaje y comparamos la radiografía actual con los registros anteriores para saber si hablamos de mucositis o de periimplantitis y en qué grado. Con ese diagnóstico explicamos al paciente qué fase de tratamiento necesita y qué pronóstico razonable tiene su implante, también cuando fue colocado en otra clínica.
En los implantes dentales con planificación digital que colocamos, el seguimiento incluye controles del hueso de soporte a los 3, 6 y 12 meses y registros digitales que permiten detectar cambios pronto. Llevamos más de 40 años en C/ Muntaner 495, atendemos en español, catalán, inglés y francés y trabajamos con MC Mutua.
No se contagia como un resfriado. Aparece por la placa que se acumula en el propio implante y por los factores de riesgo de cada persona, como la periodontitis previa o el tabaco. Compartir cubiertos o besar no provoca periimplantitis.
Muchas veces no, y por eso se detecta tarde. Lo habitual es notar sangrado, mal sabor o encía retraída. El dolor, la hinchazón o la movilidad suelen indicar una fase avanzada o aguda.
Se puede controlar: el tratamiento busca frenar la inflamación y la pérdida de hueso. El hueso perdido no se recupera solo, aunque en algunos defectos se intenta regenerar. Sin mantenimiento, puede reaparecer.
La mucositis es la inflamación de la encía del implante sin pérdida de hueso y suele revertir con limpieza e higiene. La periimplantitis añade pérdida progresiva de hueso, que se confirma con radiografía, y requiere un tratamiento más complejo.
No de rutina. Lo que trata la enfermedad es eliminar la placa de la superficie del implante. Si en tu caso hace falta un antibiótico, lo decidirá y prescribirá tu odontólogo; no lo tomes por tu cuenta.
A menudo sí. Primero se deja cicatrizar la zona y se controla la causa; después se valora si hace falta regenerar hueso antes del nuevo implante. El plazo depende del defecto que haya quedado.
Sí, sobre todo si persisten el tabaco, la placa o la falta de revisiones. Por eso, tras el tratamiento, el mantenimiento periódico es parte del plan y no un extra.
Depende del riesgo de cada paciente: quien ha tenido periodontitis, fuma o ya tuvo periimplantitis necesita revisiones más frecuentes. Tu odontólogo fijará la periodicidad y cuándo repetir la radiografía de control.