Infección en la raíz del diente: ¿se puede salvar el diente o hay que extraerlo?
La mayoría de dientes con una infección en la raíz se pueden salvar. La primera opción es la endodoncia; si el diente ya tenía una y la infección ha vuelto, se repite el tratamiento (reendodoncia) o se trata la punta de la raíz con una pequeña cirugía. La extracción con implante queda para dientes con la raíz fracturada, sin estructura suficiente para reconstruirlos o sin hueso que los sujete. El antibiótico puede aliviar una fase aguda, pero no elimina la causa.
La decisión no depende de cuánto duela, sino de lo que muestran la exploración y las pruebas de imagen. Aquí ordenamos las opciones de la más conservadora a la más invasiva.
Lo esencial en 30 segundos
- Una infección en la raíz no desaparece sola ni con antibiótico: hay que tratar el interior del diente.
- El orden habitual es endodoncia, reendodoncia, cirugía de la raíz y, si nada es viable, extracción e implante.
- Un diente se puede salvar si se puede reconstruir, no tiene fractura vertical y conserva hueso y encía de soporte.
- La radiografía y, en casos dudosos, el CBCT deciden más que los síntomas.
- Un diente endodonciado bien restaurado y un implante tienen supervivencias a largo plazo comparables.
- Hinchazón que avanza hacia el ojo o el cuello, fiebre o dificultad para tragar son motivo de urgencias hospitalarias.
¿Qué es una infección en la raíz del diente y cómo se nota?
Una infección en la raíz del diente se produce cuando las bacterias invaden la pulpa, el tejido vivo del interior, la destruyen y salen por la punta de la raíz, donde inflaman el hueso. Su nombre clínico es periodontitis apical y, cuando acumula pus, absceso.
El origen suele ser una caries profunda, un empaste filtrado, una fisura o un golpe antiguo. También puede aparecer en un diente que ya tenía endodoncia si quedaron bacterias dentro o si la reconstrucción dejó pasar saliva.
Síntomas más habituales
- Dolor al morder o al tocar el diente, a veces pulsátil y espontáneo.
- Hinchazón de la encía o de la cara (flemón).
- Un granito en la encía que supura: la fístula, por donde drena la infección.
- Mal sabor de boca o diente oscurecido.
Muchas veces no duele nada: la lesión aparece en una radiografía de control. Que no duela no significa que esté curada; el hueso sigue perdiéndose en silencio.
¿Se puede salvar un diente con infección?
Sí, un diente con infección se puede salvar si se puede reconstruir, no tiene una fractura vertical en la raíz y conserva hueso y encía suficientes para sostenerlo. Si falla alguno de esos puntos, conservarlo suele significar tratamientos repetidos con un pronóstico pobre.
Los cuatro criterios que valora el dentista
- Restaurabilidad: tiene que quedar un collar de diente sano por encima de la encía para que la corona abrace el diente (efecto férula). Una caries que llega por debajo del hueso lo complica.
- Integridad de la raíz: una fractura vertical deja pasar bacterias de forma permanente y, por lo general, no tiene arreglo.
- Soporte periodontal: si la periodontitis ha destruido mucho hueso y el diente se mueve, salvar la raíz no basta.
- Valor estratégico: no es lo mismo una muela clave para masticar o sostener un puente que un diente sin función.
Qué pruebas lo confirman
La radiografía periapical muestra la lesión y la calidad de la endodoncia previa. El CBCT, un escáner 3D de dosis baja, detecta lesiones que no se ven en 2D y ayuda a sospechar fracturas. Se completa con el sondaje de la encía (una bolsa estrecha y profunda en un solo punto es típica de fractura vertical), la prueba de mordida y las pruebas de sensibilidad. Explicamos cómo se usan estas imágenes en nuestra guía de radiografía digital y TAC dental.
Guía de decisión: endodoncia, reendodoncia, apicectomía o extracción
El orden habitual va de lo más conservador a lo más invasivo, y cada paso tiene una indicación concreta: no se salta a la cirugía ni a la extracción si una opción menos agresiva tiene buen pronóstico.
| Situación clínica | Opción habitual | Por qué | Qué implica |
|---|---|---|---|
| Diente sin endodoncia previa | Endodoncia | Elimina la causa desde dentro | 1-2 citas, sin cirugía, y después reconstrucción |
| Endodoncia previa incompleta o mal sellada | Reendodoncia | Permite tratar conductos que quedaron sin limpiar | Retirar empaste o corona; sin cirugía |
| Endodoncia correcta, o perno y corona difíciles de retirar, con lesión persistente | Cirugía de la raíz | Se accede a la punta sin desmontar la restauración | Pequeña cirugía con anestesia local |
| Fractura vertical o caries por debajo del hueso | Extracción e implante o puente | El diente no se puede sellar ni reconstruir | Extracción y reposición planificada |
| Periodontitis avanzada con movilidad | Extracción y valoración periodontal | Sin hueso de soporte, curar la raíz no salva el diente | Tratar las encías antes de reponer |
Endodoncia: la primera opción
La endodoncia limpia, desinfecta y sella los conductos de la raíz desde la corona, y con una buena reconstrucción posterior el diente puede durar muchos años. Es el tratamiento de elección para un diente con infección que nunca se ha tratado.
Se hace con anestesia local y, para el paciente, se parece a un empaste largo. Una vez sellados los conductos, el hueso alrededor de la punta suele recuperarse en los meses siguientes, algo que se comprueba con radiografías de control.
Por qué la corona importa tanto en las muelas
Un diente endodonciado ha perdido estructura y se vuelve más frágil. En muelas y premolares, cubrir las cúspides con una corona o una incrustación protege frente a fracturas y evita filtraciones, que son dos de las causas por las que una endodoncia fracasa años después. Hoy puede hacerse una corona en una sola visita con CAD/CAM cuando el caso lo permite.
¿Te han dicho que tienes una infección en la raíz?
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Cuando la endodoncia falla: reendodoncia
La reendodoncia consiste en retirar el relleno antiguo de los conductos, localizar y limpiar lo que quedó sin tratar y volver a sellar; suele ser el primer paso cuando se puede acceder a los conductos a través de la corona.
Una endodoncia suele fallar por un conducto que no se localizó, una limpieza incompleta o una reconstrucción que dejó entrar bacterias. La reendodoncia corrige esos problemas sin cirugía, aunque es más exigente y puede requerir más de una cita. Si el diente lleva un perno grande o una corona difícil de retirar sin riesgo, puede tener más sentido pasar a la siguiente opción.
Cirugía de la raíz (apicectomía)
Cuando la reendodoncia no es posible o no ha funcionado, se puede acceder a la punta de la raíz a través de la encía, eliminar la lesión y sellar el extremo del conducto desde fuera. Se hace con anestesia local y se indica en dientes con buen soporte y sin fracturas. Si te la han propuesto, en nuestra página de apicectomía en Barcelona explicamos el procedimiento, el postoperatorio y los criterios de éxito.
Cuándo es mejor extraer y poner un implante
Es mejor extraer cuando conservar el diente implicaría tratamientos repetidos con mal pronóstico: raíz fracturada, poca estructura para reconstruir o falta de hueso de soporte. En esos casos, un implante bien planificado es una alternativa previsible.
Tras la extracción, se valora si el hueso permite colocar el implante de inmediato o si conviene esperar a que cicatrice o regenerarlo. La planificación digital con CBCT permite colocarlo en la posición correcta con implantología guiada. Si el implante no es posible, un puente fijo sobre los dientes vecinos es la otra vía de reposición.
¿Dura más un diente endodonciado o un implante?
Ninguno gana claramente. Una revisión sistemática de Torabinejad y colaboradores (2007) encontró supervivencias a largo plazo similares entre el diente endodonciado y restaurado y la corona sobre implante unitario. Por eso, si el diente es restaurable, conservarlo tiene sentido; si no lo es, el implante no es una opción de segunda.
¿Basta con antibiótico? ¿Qué tomar mientras tanto?
No, el antibiótico no cura una infección en la raíz: no llega al interior de un diente cuya pulpa ha muerto, así que la infección vuelve cuando se deja de tomar. Lo que la resuelve es tratar la causa con endodoncia, cirugía o extracción.
La guía de la Sociedad Europea de Endodoncia (ESE) reserva los antibióticos para infecciones que se extienden o que dan síntomas generales, como fiebre, y siempre junto con el tratamiento del diente. Nunca tomes antibióticos sobrantes de otra ocasión: solo con prescripción. Para el dolor, el analgésico que te indique tu odontólogo o farmacéutico, y pide cita cuanto antes.
Revisamos tu caso antes de decidir
Te explicamos qué opciones tiene tu diente · C/ Muntaner 495, Barcelona
Cómo lo abordamos en Instituto Dental Bosch
En consulta vemos con frecuencia pacientes a quienes se les ha dicho que su diente «no tiene solución» sin haber visto una imagen en tres dimensiones. Nuestro criterio es no decidir entre conservar o extraer sin un diagnóstico completo: exploración, radiografía y, cuando hay dudas sobre fracturas o el tamaño de la lesión, CBCT.
Con esa información explicamos cada opción, su pronóstico y lo que supone, para que la elección sea compartida. Atendemos en español, catalán, inglés y francés en C/ Muntaner 495 y trabajamos con MC Mutua.
La infección sigue destruyendo el hueso alrededor de la raíz, aunque no duela. Puede provocar flemones de repetición, una fístula crónica y, con el tiempo, la pérdida del diente. En casos poco frecuentes se extiende a los tejidos de la cara y el cuello.
Sí, y es frecuente. Muchas lesiones crónicas se descubren en una radiografía de control o por una fístula en la encía. La falta de dolor no indica que se haya curado.
Ninguna debería doler durante el tratamiento, porque ambas se hacen con anestesia local. Después, la endodoncia suele dar molestias leves al morder unos días, y la extracción, las propias de una herida en cicatrización.
Sí. Abrir el diente y limpiar los conductos es precisamente lo que alivia la presión. A veces la anestesia cuesta más con mucha inflamación, y en ocasiones se drena primero y se termina en una segunda cita.
No hay un número fijo, pero cada retratamiento elimina algo de estructura y el pronóstico depende de por qué falló. Si una reendodoncia bien hecha no resuelve la lesión, se valora la cirugía de la raíz o la extracción.
Puede ocurrir, aunque en casos bien seleccionados no es lo habitual. Las causas más comunes son una fractura que no se detectó o una filtración por la corona. Si reaparece, lo normal es valorar la extracción.
En casos seleccionados, sí: si la infección está controlada, el alvéolo se limpia a fondo y las paredes de hueso están conservadas. Si hay mucha pérdida ósea o infección activa, es más seguro esperar o regenerar hueso primero.
En la mayoría de casos se queda localizada, pero puede extenderse a los tejidos de la cara y el cuello si no se trata. Las personas con defensas bajas, diabetes mal controlada o ciertas enfermedades cardiacas deben tratarla sin demora.
Si la hinchazón avanza hacia el ojo o el cuello, tienes fiebre alta y malestar, o te cuesta tragar, respirar o abrir la boca. En esas situaciones no esperes a la cita con el dentista.